Manos de niños cocinando en una mesa grande llena de alimentos.

Las alergias alimentarias más comunes en niños

Evita un mal rato – o susto- con tus hijos y conoce cuáles son las alergias alimentarias más comunes en niños.

La mayoría de los padres no tienen ni idea de que sus hijos tienen alergias alimentarias hasta que prueban determinado alimento por primera vez y tienen una reacción.

De allí la importancia de que tanto padres, maestros, cuidadores como todas las personas que suelen pasar tiempo con tu hijo, estén atentos a los síntomas de una alergia alimentaria.

Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, del 3 al 7% de los niños presentan realmente alergias.

Un niño puede ser alérgico a cualquier alimento, pero existen ocho alérgenos que representan el 90% de todas las reacciones en niños, denominados como los más comunes.

Si estamos al tanto de cuáles son los alimentos alérgicos más comunes y conocemos las reacciones adversas que pueden provocar, será más sencillo estar alertas y tomar las precauciones necesarias.

¿Cuáles son las alergias alimentarias más comunes en niños?

El huevo es el segundo alérgeno más común en nichos, después de la leche de vaca.

En general, la mayoría de los niños con alguna alergia alimentaria la superan. Algunas estadísticas demuestran que, alrededor:

  • Del 80% de niños con alergia a la leche la superan al pasar los 2 años de edad.
  • Un tercio de los niños con alergia al huevo la superarán a los 5 años.
  • Del  80% de niños alérgicos a la soja y el trigo superarán las alergias a los 5 años de vida.

Otras alergias alimentarias pueden ser más difíciles de superar.

¿Qué sucede en una reacción alérgica alimentaria?

Otro de los aspectos fundamentales dentro de las alergias alimentarias es que las reacciones pueden variar de una persona a otra. Incluso la misma persona puede reaccionar de forma distinta en episodios alérgicos diferentes.

Por lo tanto, es muy importante conocer todos los síntomas que pudiesen aparecer al estar en contacto con el alimento alérgico.

Las reacciones pueden ser:

  • Leves y afectar sólo a una parte del cuerpo, como la urticaria en la piel.
  • Severas e involucrar más de una parte del cuerpo.
  • Pueden ocurrir tras unos pocos minutos o hasta 2 horas después del contacto con el alimento.

Entonces, las reacciones alérgicas ocurren en el sistema inmunitario y pueden afectar en cuatro partes del cuerpo:

  1. Piel: las reacciones cutáneas son las más comunes, suelen aparecer en forma de urticaria, eccemas, enrojecimiento o inflamación de la cara o extremidades, picores e inflamación de los labios, lengua o la boca.
  2. Sistema gastrointestinal: dolor abdominal, náuseas, vómitos o diarrea.
  3. Sistema respiratorio: congestión o secreción nasal, estornudos, tos frecuente, sibilancias o silbidos al respirar, falta de aliento y, la reacción más fuerte, anafilaxis.
  4. Sistema cardiovascular: mareos, desmayos y pérdida del conocimiento.

¿Cuándo llamar a emergencias?

Algunos niños pueden desarrollar anafilaxis, una reacción alérgica grave en respuesta a alimentos, muy común en la alergia a los cacahuetes y a los mariscos.

La crisis de anafilaxis puede empezar con uno de los síntomas más leves o moderados, e involucrar más de una reacción a la vez, empeorando de forma rápida y, de no tratarse de forma inmediata, puede poner en riesgo la vida del niño.

Si un niño tiene problemas para respirar o tragar después de comer algo, llame a emergencias de inmediato para obtener asistencia médica de emergencia.

Los signos de anafilaxis incluyen:

  • Sibilancias, falta de aliento.
  • Inflamación de labios, lengua y garganta.
  • Dolor en el pecho.
  • Confusión, desmayo, inconsciencia.
  • Dificultad para tragar.
  • Coloración azul en piel …que se vuelve azul…
  • Pulso débil.

Los niños con alergias alimentarias graves deben tener – bajo estricta prescripción médica – una inyección de epinefrina (adrenalina) con ellos en todo momento, en caso de que tengan una reacción.

Es muy importante que tanto el niño como sus cuidadores estén al tanto de su alergia y deben aprender a usar el inyector.

Interpretar el vocabulario de lo que sienten los niños

Los niños pequeños no siempre pueden explicar claramente sus síntomas, así que a veces los padres o cuidadores tienen que ser capaces de interpretar lo que el niño está diciendo o ayudar a describir en sus palabras lo que está sintiendo.

Un niño puede tener una reacción alérgica si, nota que tiene una tos persistente cuando anteriormente estaba normal, o si utiliza expresiones como:

  • “Me pica la boca”.
  • “Mi lengua es demasiado grande.”
  • “Tengo algo atascado en la garganta/cuello”.
  • “Todo está girando”.

¿Qué hacer si tu hijo tiene una alergia alimentaria?

Si sospechas que tu hijo tiene una alergia alimentaria, consulta a su pediatra o a un alergólogo.

Pediatra auscultando los pulmones de un niño.

El médico puede identificar qué alimento puede estar causando el problema y ayudarte a desarrollar un plan de tratamiento. Es posible que tu hijo necesite medicamentos para tratar los síntomas.

Listamos algunas medidas de prevención que te ayudarán a evitar que tu hijo tenga un episodio de alergia a los alimentos:

  • Eliminar totalmente el alimento de la dieta del niño, vigilando especialmente los productos preparados.
  • Solicitar apoyo nutricional para asegurarte de que el niño tendrá igualmente una dieta balanceada y nutritiva.
  • Vigilar y leer las etiquetas de todos los alimentos que se vayan a utilizar en la preparación de comidas, comprobando la ausencia del alérgeno en cuestión. Especial cuidado con los alimentos preparados y con aditivos, suelen tener de forma oculta alimentos alérgicos.
  • Evitar la contaminación cruzada de los alimentos y utensilios de cocina. Una forma de evitarlo es cocinar primero los alimentos del niño que padece la alergia.
  • En caso de tener prescrito algún medicamento, se recomienda tener de cerca la medicación, especialmente en casos de alergias muy graves siendo imprescindible cargar consigo la medicación y aprender a usarla.
  • Los padres deberán aportar al colegio el certificado médico de la alergia y el protocolo que deberán seguir en caso de accidentes. Además, deberán estar informados y hacer seguimiento del menú escolar para garantizar que su hijo tiene un menú libre del alérgeno en cuestión.

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