Alergia a la Leche de Vaca

Leche de vaca en envases de vidrio

La alergia a la leche de vaca es una de las patologías más comunes, sufrida al menos por un 2 % de la población española.

El alto valor nutritivo de la leche de vaca la hace estar presente en la dieta alimentaria humana en la mayoría de culturas.

Está compuesta por sales, minerales, calcio, grasas, hidratos de carbono, vitaminas y proteínas. Estas últimas suelen ser las responsables de las reacciones alérgicas.

La alergia a la leche es una de las primeras alergias alimentarias que suele desarrollarse en el primer año de vida, comúnmente al sustituir la lactancia materna por leche de vaca adaptada en fórmulas especiales para lactantes.

El consumo de leche además puede ocasionar diversas respuestas anómalas, alérgicas o no. Como consecuencia se producen muchos errores en el diagnóstico y clasificación de la patología.

¿Qué es la alergia a la leche de vaca?

La alergia a la leche o Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca (APLV) es una reacción adversa del sistema inmune ante una o varias proteínas de presentes en la leche de vaca.

Puede considerarse que un paciente padece de Alergia a la leche de vaca, cuando tras ingerir leche o algún alimento que la contenga, su organismo se sensibiliza produciendo anticuerpos específicos y desencadenando una reacción alérgica.

Hablamos de leche de vaca porque es un alimento ampliamente extendido en cualquier dieta alimenticia.

La leche de otros animales herbívoros como la cabra, oveja, camello o yegua también tienen propiedades biológicas semejantes a la de la vaca, que podrían ocasionar reacciones alérgicas similares.

Pacientes con alergias a la leche de oveja o cabra pueden tolerar la ingesta de leche de vaca sin reacción alérgica, pero se recomienda e insiste en hacer seguimiento a las reacciones adversas a los alimentos y acudir a un médico con la finalidad de obtener un diagnóstico más certero del padecimiento.

En la mayoría de los casos, los pacientes que son alérgicos a la carne de vaca también pueden ser sensibles a la leche, pero no a la inversa.

Síntomas de la alergia a la leche

Hombre con dolor abdominal como síntoma en la alergia a la leche de vacaAl igual que otras alergias alimentarias, los síntomas que puede presentar un paciente alérgico a la leche pueden variar en mayor o menor intensidad.

Los más habituales de la APLV por orden de frecuencia son:

  • Cutáneos: eccemas, picores, pruritos, urticaria, edema en los labios y párpados.
  • Digestivos: naúseas, vómitos, picores en la lengua, garganta y paladar, diarrea, cólico abdominal y sangrado en las heces.
  • Respiratorios:  tos, disficultad para respirar, sibilancias, asma y, el más dramático, la anafilaxia.

En algunos casos pueden ocurrir al mismo tiempo los síntomas cutáneos y digestivos.

Desde el contacto directo por ingesta de algún alimento que contenga alguna proteína de la leche, contacto indirecto con un beso, roce de labios, otros padecimientos gastrointestinales (vómito, diarrea y dolor abdominal), hasta síntomas respiratorios como consecuencia de inhalación.

Cuando los síntomas tardan en aparecer se trata de una alergia a las proteínas lácteas no lgE mediada y los síntomas se pueden volver más crónicos, pudiendo afectar el estado nutricional de quien lo padece.

Uno de los cuadros más típicos en pacientes con alergias a la leche es conocido como la intolerancia a las proteínas láctea (IPLV).

¿Quiénes tienen más sensibilidad a la APLV?

Los bebés lactantes más propensos a ser alérgicos a la leche de vaca

Los bebés son el grupo de personas más afectados a padecer esta alergia alimentaria, debido a que la leche es el primer alimento que se introduce en la dieta de un lactante.

Según la Asociación Española de Personas con Alergias a Alimentos y Látex, aproximadamente un 2% de la población en España padece esta alergia, ocupando el tercer lugar de las patologías alérgicas sufridas. El huevo y el pescado ocupan en este orden las primeras posiciones.

Las bueenas noticias en torno a tendencias de evolución de la patología, es que un 85% de los bebés lactantes diagnosticado con APLV suelen superarla antes de cumplir el tercer año de vida.

En el caso de adultos esta alergia no es común, pero puede haber casos excepcionales.

Proteínas causantes de la alergia a la leche

Un total de 40 proteínas están presentes en la leche de vaca, de entre las cuales se encuentran las responsables de las alergias: las caseínas y las seroproteínas.

La caseína está presente en el 80% del total de las proteínas de la leche de vaca, es el principal alérgeno. Comprende varios tipos de moléculas: alfa-caseína, beta-caseína, gamma-caseína y kappa-caseína.

Las seroproteínas también conocida como las proteínas de la leche del suero, representan un 20% del total de la leche entera. Se clasifican principalmente en albúminas y globulinas, dentro de las cuales se incluyen a-lactoalbúminas, b-lactoglobulinas, inmunoglobulinas, proteasas-peptonas y otros compuestos en menor proporción como lactoferrina, transferrina y lisozima.

La beta-lactoglobulina es una de las proteínas de la leche de vaca más alérgicas.

La alfa-caseína, la gama-caseína y la beta-lactoglobulina son proteínas que no existen en la especie humana pero sí en la leche de vaca. Por su parte, la beta-lactoglobulina es una de las proteínas más alérgicas. Sin embargo, la causante de la persistencia de la alergia en pacientes es la “caseína”.

Factores de riesgo

Existen tres factores que pueden aumentar la probabilidad de padecer alergia a la leche de vaca:

  1. Rasgo atópico familiar. Es una alergia que tiene un alto componente de genética.
  2. Administración de fórmula adaptada o lactancia artificial (leche de formula). Se suprime por completo la lactancia materna por fórmula.
  3. Acompañar la lactancia materna con leche de fórmula. Se compagina la lactancia materna con leche de fórmula.

Estas leches de fórmula están fabricadas a partir de leche de vaca adaptada, con algunas modificaciones para intentar parecerse lo máximo posible a la leche materna. La leche de vaca contiene beta-lactoglobulina, una proteína muy alérgica y totalmente extraña para el organismo humano puesto que no está presente en la leche materna.

Evolución de la alergia

En la mayoría de los casos la evolución de la alergia a la leche de vaca es favorable. El 50% de los niños suele superarla luego de los dos años y un 80% entre los 3 y 5 años.

Solo el 15% de los niños con APLV mediada por el lgE pueden mantener la alergia hasta después de los 8 años.

Los niños con reacciones no mediadas por lgE toleran el alimento a lo 5 años.

¿Cómo diagnosticar la alergia?

Para un diagnóstico certero en cualquier tipo de alergia, es necesario acudir a un médico y/o alergólogo que pueda hacer una historia clínica del y hacer seguimiento de su evolución.

Las pruebas suelen incluir:

Analítica de sangre:

Enfermera tomando muestra de sangre para análisis
Analítica de sangre para detectar alergias alimentarias

La analítica de sangre puede revelar la cantidad de anticuerpos de inmunoglobulina E (IgE) presentes en sangre. Siendo poco efectivo para determinar esta alergia, pero contribuye a descartar la presencia de otras patologías.

Prueba cutánea o prick test

Se expone al paciente al contacto en piel de los principales alérgenos de la leche de vaca en extractos: las caseínas y seroproteínas. Se mide por observación visual la reacción inflamatoria que ha ocasionado en respuesta a la exposición.

Provocación oral

Niño bebiendo un vaso de leche de vacaUn médico alergólogo capacitado en reacciones graves en caso de alergias, suministra controladamente un poco de leche o de sus derivados al paciente, en espera de potenciales reacciones.

Este test suele tardar unas cuantas horas y se realiza en un centro hospitalario. Se puede comenzar observando reacciones primero en piel, de ser satisfactoria se procede a suministrar oralmente el alimento en pocas cantidades hasta la completa toma.

En el transcurso del test, el mejor escenario es que el paciente lo vaya tolerando y se proceda a llevar una dieta tradicional, incorporando en pequeñas tomas productos lácteos de vaca y siempre vigilar las reacciones siguientes.

Si en el escenario menos favorable aparece cualquier síntoma o reacción asociada a la alergia, se suele suspender la valoración y programarse para un año después.

Establecido el diagnóstico de la alergia en cuestión, se procede a hacer revisiones periódicas por parte de un alergólogo. Las revisiones pueden ir a partir de los seis meses siguientes del primer diagnóstico en el caso de lactantes, o anuales en el caso de que persista el diagnóstico.

Tratamiento

Para evitar la alergia a la leche de vaca, uno de los tratamientos principales y más común es evitar por completo la leche y sus derivados.

Si el niño es lactante es recomendable que su madre también suprima todos los lácteos de origen vacuno. Las proteínas de leche de vaca se pueden traspasar a través de la leche materna y ocasionar síntomas en el bebé.

Igualmente se debe prevenir todo tipo contacto en piel o inhalación.
Es frecuente que pacientes que muestran síntomas de sensibilidad tras el consumo de leche de vaca, también lo sean a la de otros mamíferos, como cabra, oveja, etc. Con lo cual no hay que aventurarse a probar con otros lácteos animales.

Alternativas a la leche de vaca

Bebida vegetal de soja y sus granos
Bebida de soja, una alertnativa a la leche de vaca

El sistema de producción de alimentos ha evolucionado tanto en búsqueda de alternativas alimenticias a aquellos alimentos que ocasionan alergias. Con lo cual en la actualidad se pueden conseguir gran variedad de sustitutos.

En el caso de las fórmulas adaptadas para lactantes, se pueden suministrar leches artificiales que son modificadas rompiendo las moléculas de las principales proteínas causantes de las alergias, convirtiéndolas en alimentos aptos para lactantes desde muy tempranas edades.

Las bebidas de soja, almendra, avena y otros cereales son alternativas vegetarianas de fácil acceso, no recomendable en edades tempranas a no ser que un médico tratante lo indique.

En todos casos siempre se recomienda consultar con un especialista.

Productos que contienen leche

La leche de vaca es un alimento muy extendido en la alimentación tradicional. Muchos fabricantes utilizan, en el proceso de elaboración de sus productos, ingredientes ya elaborados que pueden contener componentes alergénicos y no aparecen detallados en las etiquetas de los productos finales.

Leche de vaca: chocolate con leche, sugus, productos de bollería en general.

Numerosos aditivos empleados en la industria alimentaria proceden de la leche.

Es muy recomendable que todos los pacientes diagnosticados con alguna alergia, lean detenidamente las etiquetas de los alimentos preparados antes de consumirlos y estar familiarizados con la terminología técnica.

Deben eliminarse alimentos en cuya composición contengan:

• Lactoalbúmina
• Lactoglobulina
• Suero y sus proteínas
• Caseínas y caseinatos
• Sólidos lácteos

Estas dos últimas proteínas suelen aparecer en el etiquetado con los nombres técnicos H4511 y H4512 respectivamente.

También existen otros aditivos alimentarios que comienzan con la raíz “lact”, pero que guardan el nombre técnico E325, E326, E327, E472, E480, E481, E482, E575, E585 y E966, todos contienen alguna proteína de la leche de vaca con potencial reacción alérgica tras su consumo.

Aditivos espesantes: H-4511 (caseinato cálcico), H-4512 (caseinato sódico), H-4513 (caseinato potásico).

Otros términos técnicos que refieren a lácteos de vaca

  • Proteínas en general sin especificar, puede referirse a alguna proteína de la leche de vaca.
  • Aromas artificiales sin denomina pueden proceder del queso o contener leche.
  • Caldo deshidratado empleado en la preparación de salsas de tomates, cubitos de caldo, sopas, etc, debido a que pueden contener ciertas grasas de la leche sin especificar.
  • Grasas animales cuando se utiliza sin especificar, quiere decir que puede tratarse de un derivado lácteo animal como la mantequilla o la nata.

La lactosa puede desencadenar alergia en pacientes muy sensibles

En pacientes muy sensibles a la APLV es recomendable también la vigilancia de alimentos preparados que contenga Lactosa que, aunque no reacciona en el sistema inmunitario, puede venir acompañada con alguna proteína láctea de difícil eliminación en el proceso de purificación y desencadenando alguna reacción delicada.

Si tienes sospecha de que podrías estar padeciendo alergia a la leche de vaca o a cualquier alimento es recomendable que acudas a tu médico de cabecera a un alergólogo hablándole de tus síntomas, te ayudará a diagnosticar el alimento causante de tu malestar y posible tratamiento.

Esta información ha sido desarrollada con fines meramente informativos. Bajo ningún concepto debe ser tomado en cuenta para realizar un auto diágnóstico de la enfermedad.

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